Sin mencionar los llamados de atención que recibió desde la Presidencia y desde Morena, el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, anunció que vetará la polémica llamada “Ley Esposa”, una reforma electoral que desató fuertes críticas al ser interpretada como un traje a la medida para impulsar la candidatura de su esposa, la senadora Ruth González, rumbo a la elección de 2027.

A través de una transmisión en vivo en sus redes sociales, el mandatario informó que la iniciativa será regresada al Congreso local para su revisión, al tiempo que se quejó de la cobertura mediática que recibió la reforma.

“Vamos a regresar la ley para que sea revisada por parte de la Cámara de Diputados. Ya hasta nombre le ponían a la ley… hay que tener cuidado con la desinformación de tantos portales que sacan mala información y no dicen qué pasa”, afirmó.

Una reforma exprés en plena temporada navideña

La controversia comenzó a mediados de diciembre, cuando el Congreso de San Luis Potosí aprobó de manera exprés una modificación a la ley electoral bajo el argumento de impulsar la paridad de género. La reforma establecía que, en 2027, todos los partidos estarían obligados a postular únicamente mujeres a la gubernatura.

Aunque el objetivo de la paridad es legítimo, la iniciativa levantó sospechas debido a que fue promovida con pleno conocimiento de las aspiraciones políticas de Ruth González, esposa del gobernador y actual senadora. Para muchos, la reforma no era una política de género, sino un mecanismo para garantizar su candidatura.

Rechazo desde Morena y Palacio Nacional

Las críticas no sólo provinieron de la oposición. Desde Morena, la dirigente nacional María Luisa Alcalde calificó la reforma como inconstitucional y recordó que la Cuarta Transformación estableció un compromiso claro contra el nepotismo rumbo a las elecciones de 2027.

“En el 27 no vamos a llevar familiares en la boleta y no estamos de acuerdo en que eso se legisle de esa manera”, advirtió.

La postura fue respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien señaló que la verdadera paridad no se impone por decreto, sino garantizando un equilibrio real del 50% para hombres y 50% para mujeres, y no escondiendo intereses personales bajo el discurso feminista.

Mansplaining, fantasmas y rectificación

Pese a las advertencias, Gallardo Cardona llegó a sugerir que quienes se oponían a la reforma estaban traicionando la lucha de las mujeres, insinuando que el feminismo era una “farsa” si no respaldaban la ley. Incluso se lanzó a dar lecciones de género —en un ejercicio de mansplaining ampliamente criticado— mientras defendía una iniciativa que lo beneficiaba directamente.

Sin embargo, algo cambió tras las fiestas decembrinas. Ya fuera por reflexión, presión política o simple cálculo electoral, el gobernador decidió dar marcha atrás.

“No queremos que anden diciendo que se hacen leyes a modo y que se ponen candidatos a modo, porque eso lo usa la oposición y la maldita herencia para denigrar el trabajo que estamos haciendo”, dijo al justificar el veto.

“No necesitamos ninguna ley”

Gallardo concluyó asegurando que el Partido Verde no requiere reformas a la medida para mantenerse en el poder.

“El Partido Verde va a ganar en 2027 con hombres o con mujeres. Tenemos muchos candidatos y no necesitamos ninguna ley, por eso estamos ejerciendo el derecho al veto”, sentenció.

Con el veto, la llamada “Ley Esposa” queda en pausa, aunque el episodio deja abiertas las dudas sobre el uso del discurso de género con fines políticos y el verdadero compromiso de algunos gobiernos con la paridad y la ética electoral.

Por Editorial

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