La propuesta para reducir la semana laboral de 48 a 40 horas se ha visto obstaculizada por la oposición de diversos sectores empresariales, que plantean condiciones para compensar el día libre extra. Algunos empleadores han sugerido eliminar pausas como la media hora de comida y reducir los “tiempos muertos” durante la jornada, con el argumento de que trabajar de forma continua permitiría mantener la productividad sin afectar operaciones comerciales. Frente a estas posturas, el Gobierno ha reiterado que los descansos ya establecidos en la Ley Federal del Trabajo se mantendrán intactos y que los derechos laborales son innegociables.
