La reciente ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán ha debilitado significativamente la capacidad militar del régimen, especialmente en su arsenal de misiles balísticos.
Según reportes militares, los ataques han destruido infraestructuras clave y plataformas de lanzamiento, lo que provocó una fuerte caída en la capacidad de respuesta iraní. En medio del conflicto, la cantidad de misiles lanzados por Irán habría disminuido cerca de 86 %, reflejando el impacto de los bombardeos sobre sus sistemas estratégicos.
