El sábado 30 de marzo, más de 200 protestas bajo el lema “Tesla Takedown” tuvieron lugar en tiendas de Tesla en Estados Unidos, Canadá y Europa. Estas manifestaciones fueron impulsadas por la oposición a los recortes de personal y presupuestos implementados por Elon Musk, quien lidera el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Activistas acusan a Musk de hacer recortes agresivos en el gasto federal y las regulaciones, afectando a agencias como USAID.

Las protestas, que se realizaron en alrededor de 200 salas de exhibición de Tesla a nivel mundial, buscaban presionar a Musk en su posición financiera. Los organizadores destacaron que las manifestaciones fueron pacíficas, aunque se mencionaron incidentes violentos previos en las tiendas de la compañía. En su sitio web, los activistas denunciaron que Musk está “destruyendo nuestra democracia” y usando su fortuna para implementar cambios perjudiciales.

Las acciones de Musk en el DOGE han generado controversia, con demandas alegando que sus medidas violan la separación de poderes y que los recortes no tienen base legal. Un juez federal recientemente dictaminó que su papel en el DOGE podría ser inconstitucional. Los organizadores de las protestas buscan afectar financieramente a Tesla, instando a los consumidores a vender sus vehículos y acciones como forma de resistencia.

Por Editorial

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