La actriz estadounidense Angelina Jolie volvió a colocar la prevención del cáncer de mama en el centro de la conversación pública al mostrar por primera vez las cicatrices de su doble mastectomía preventiva en la portada inaugural de Time Francia. El gesto busca reforzar la importancia de la detección temprana, el acceso a estudios genéticos y la autonomía de las mujeres para tomar decisiones informadas sobre su salud.

En la imagen de portada, Jolie aparece con un top negro de escote pronunciado y una mano cubriendo uno de sus pechos, dejando visible la marca de la cirugía realizada en 2013. En entrevista con la revista, explicó que su intención es acompañar y dar visibilidad a otras mujeres que atravesaron procesos similares. “Comparto estas cicatrices con muchas mujeres que amo”, afirmó, al tiempo que subrayó el valor de compartir información confiable sobre salud mamaria y prevención.

El “efecto Angelina”: impacto real en la salud pública

La influencia de Jolie se remonta a 2013, cuando reveló que portaba una mutación en el gen BRCA1, lo que elevaba considerablemente su riesgo de desarrollar cáncer de mama. Tras hacer pública su decisión, se registró un incremento cercano al 20% en las pruebas de detección en Francia, fenómeno conocido como el “efecto Angelina”. El caso evidenció cómo los testimonios de figuras públicas pueden modificar conductas, promover controles oportunos y acercar a más mujeres al diagnóstico temprano.

De acuerdo con datos difundidos por la revista, miles de casos podrían evitarse mediante controles ginecológicos periódicos, programas de detección gratuitos para mujeres de 50 a 74 años y la autoexploración mamaria. Para Jolie, la clave está en la información: “Cada mujer debería poder determinar su propio recorrido de salud y contar con los elementos necesarios para decidir”.

Cáncer de mama y genética: lo esencial

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en mujeres y una de las principales causas de muerte oncológica femenina, según la Organización Mundial de la Salud. Entre 5% y 10% de los casos están asociados a factores hereditarios, principalmente mutaciones en BRCA1 y BRCA2, aunque también influyen otros genes como PALB2, CHEK2 y ATM. Una portadora de mutación BRCA puede alcanzar hasta 70% de riesgo a lo largo de su vida.

La detección genética permite identificar riesgos elevados y optar por estrategias preventivas: vigilancia intensiva, cambios en el estilo de vida o intervenciones quirúrgicas. Especialistas recomiendan mamografías anuales desde los 40 años y controles anticipados cuando hay antecedentes familiares. Aunque factores como obesidad, alcohol, tabaco o radiación influyen, en cerca de la mitad de los casos no se identifica un factor específico, lo que refuerza la importancia del tamizaje.

Activismo y compromiso más allá de la salud

El activismo de Jolie trasciende lo médico. Ha colaborado durante más de dos décadas con Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y ha impulsado iniciativas humanitarias enfocadas en derechos humanos y apoyo a comunidades vulnerables. Para la actriz, la visibilidad —incluida la de las cicatrices— es un acto de sororidad que puede salvar vidas.

El testimonio de Angelina Jolie demuestra que informar, visibilizar y acompañar son herramientas poderosas frente al cáncer de mama. En un contexto donde el acceso a pruebas y asesoramiento aún es desigual, su mensaje vuelve a ser claro: la prevención y la decisión informada marcan la diferencia.

Por Editorial

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