La NASA y la comunidad científica internacional se encuentran sorprendidas tras el más reciente hallazgo del Telescopio Espacial James Webb, que ha identificado un exoplaneta cuya existencia desafía las teorías actuales sobre la formación planetaria.

El descubrimiento ha reavivado la pregunta de si el universo es mucho más complejo —y quizá más poblado— de lo que se creía hasta ahora. El James Webb es un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), diseñado para observar las etapas más tempranas del universo y analizar sistemas capaces de albergar vida.

¿Qué es el telescopio James Webb?

Lanzado el 25 de diciembre de 2021, el James Webb es el observatorio espacial más avanzado jamás construido. A diferencia del telescopio Hubble, no orbita la Tierra, sino que se encuentra a más de un millón de kilómetros, lo que le permite observar el cosmos con una precisión sin precedentes.

Entre sus objetivos principales se encuentran el estudio del origen de las galaxias, la evolución de los sistemas solares y el análisis detallado de atmósferas de exoplanetas.

El planeta que desconcertó a la NASA

Durante una de sus observaciones más recientes, el James Webb detectó un planeta catalogado como PSR J2322-2650b, un mundo que orbita un púlsar, es decir, una estrella de neutrones ultradensa que gira cientos de veces por segundo y emite intensos haces de radiación.

Este tipo de entorno se considera extremadamente hostil para la existencia de planetas, ya que la radiación, los vientos de partículas y las explosiones asociadas suelen destruir cualquier atmósfera conocida. Sin embargo, este exoplaneta no solo existe, sino que presenta una composición atmosférica nunca antes observada.

Según el estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters, PSR J2322-2650b posee una atmósfera rica en helio y carbono molecular (C2 y C3), sin rastros de vapor de agua, metano o dióxido de carbono, elementos comunes en otros exoplanetas analizados hasta ahora.

Un desafío para la teoría planetaria

El planeta tiene una masa similar a la de Júpiter y orbita a apenas 1.6 millones de kilómetros de su estrella anfitriona, una distancia sorprendentemente corta para un objeto que ha logrado conservar su atmósfera.

Michael Zhang, investigador principal de la Universidad de Chicago, explicó: “El planeta orbita una estrella completamente extraña: tiene la masa del Sol, pero el tamaño de una ciudad”.

Por su parte, Roger Romani, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Stanford, reconoció que el hallazgo plantea un nuevo rompecabezas científico: “Está bien no saberlo todo. Tengo ganas de aprender más sobre la rareza de esta atmósfera”.

Un misterio que mantiene en vilo a la comunidad científica

El descubrimiento de PSR J2322-2650b no solo revela un mundo extraordinario, sino que obliga a replantear los modelos actuales sobre cómo se forman y evolucionan los planetas en condiciones extremas. El suspenso en la NASA es total: el James Webb ha vuelto a demostrar que el universo aún guarda secretos capaces de cambiar nuestra comprensión del cosmos.

Por Editorial

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