La princesa del pop, Britney Spears, vuelve a ser noticia. Esta vez no por un nuevo álbum ni por una gira mundial, sino por un millonario movimiento financiero: la cantante habría vendido su participación en su catálogo musical a Primary Wave por una cifra cercana a los 200 millones de dólares.
Aunque los detalles del acuerdo están protegidos por cláusulas de confidencialidad, se sabe que la operación incluiría regalías y derechos editoriales de canciones en las que Spears tiene créditos como compositora. Sin embargo, sus grabaciones originales (masters) seguirían perteneciendo a Sony Music, y sus derechos de imagen no estarían dentro del trato.
📀 Una tendencia entre superestrellas
Britney no es la única. En los últimos años, figuras como Justin Bieber y Shakira también han vendido sus catálogos, en una estrategia que ha convertido la música en uno de los activos favoritos de los fondos de inversión. Primary Wave, respaldada por gigantes financieros como BlackRock, ya posee derechos de leyendas como Bob Marley y Whitney Houston.
💰 ¿Por qué ahora?
La intérprete de “Toxic” no lanza un álbum desde 2016 ni realiza giras desde 2018, y ha dejado claro que no tiene planes inmediatos de volver a los escenarios en Estados Unidos. Vender su catálogo le permite recibir una fuerte suma de dinero de inmediato y capitalizar su legado sin necesidad de volver al ritmo de la industria.
Además, tras los 13 años de tutela ejercida por su padre, Jamie Spears, la artista enfrentó millonarios gastos legales y un desgaste personal y profesional que impactó sus finanzas.
🔥 Un nuevo capítulo
Con esta decisión, Britney Spears no solo asegura su estabilidad económica, sino que confirma una realidad: en la industria actual, las canciones son oro puro. Y las leyendas del pop lo saben.
